INFORME

Intoxicación del ganado producida por el consumo del “Garbancillo” o “hierba loca”

Por Lic. Marina Stanganelli.

 

            Con el nombre de “garbancillo” o “hierba loca” se conocen varias especies del género Astragalus, todas ellas con principios activos que producen intoxicaciones al ganado que pueden llegar a ser mortales si no se controlan a tiempo.

            Un ejemplar de este género, facilitado por la Dra. Viviana Malacalza, fue determinado por mí en el Museo Provincial de Ciencias Naturales y Oceanográfico y depositado en el Herbario de ésta institución. Dicho ejemplar corresponde a la especie Astragalus pehuenches de la familia de las leguminosas y fue colectado en inmediaciones de la ciudad de Gastre, en la provincia del Chubut.

 

            Esta especie, de acuerdo con la bibliografía consultada, presenta tres tipos de sustancias tóxicas que producen distintos síntomas en el ganado y que pueden presentarse aislados o juntos. Estas sustancias son:

1- Nitrocompuestos: Producen Nitratos y nitritos libres que se combinan con la hemoglobina de la sangre produciendo metahemoglobina que  no se combina con el oxígeno, razón por la cual el animal que consume esta planta presenta disnea, ahogos, asfixia y gastroenteritis. Puede detectarse con el color de la sangre del animal y el color de labios y encías que adquiere un color “ladrillo”

 Estos síntomas se pueden tratar con resultados satisfactorios por medio de la administración endovenosa de Azul de metileno al 1 %  a razón de 1 a 2 mg. por kilo del animal si se trata de cerdos o caballos. En el caso de tratarse de vacunos, la dosis aumenta a 20 mg por Kg. de peso. Se realiza una sola administración que puede llegar a repetirse a las 6 u 8 horas en casos muy severos.

2- Swainsonina: Esta sustancia es un alcaloide indolizidínico que produce la sintomatología típica de la “locura del ganado”. Cuando la intoxicación es severa, produce aumento de la cantidad de líquido cefaloraquídeo y por lo tanto mayor presión intracraneana, provocando distintas alteraciones del equilibrio y comportamiento del animal. Cuando la intoxicación no es severa, el aislamiento de la fuente de toxina es suficiente para que el animal se recupere, pero cuando la intoxicación es grave, no existe tratamiento. De cualquier manera, deben aislarse siempre de la fuente de intoxicación.

3- Selenio: Con respecto a este elemento los autores no se ponen de acuerdo. Aparentemente, estas plantas tienen capacidad de absorberlo y acumularlo en sus tejidos cuando se encuentra disponible en el suelo, razón por la cual la toxicidad por selenio estaría ligada a los suelos seleníferos. En especies de Astragalus de los Estados Unidos se ha confirmado la presencia de este elemento en cantidades tóxicas, pero en especies de nuestro país la mayoría de los estudios dieron resultados negativos. De cualquier manera sería prudente analizar el contenido de éste mineral en las plantas de la localidad.

 

            Para manejar esta situación en mi opinión deberían tenerse en cuenta varios aspectos:

a-      Tratamiento de los animales afectados. Este punto es de gran importancia ya que las sustancias tóxicas pueden acumularse en la leche y la carne de los animales que las consumen, constituyendo un peligro potencial para las personas que las consuman.  La primer medida consiste en aislar los animales de las plantas tóxicas, manteniéndolos en potreros libres de ésta maleza. La segunda medida consistiría en tratar a los animales con síntomas de intoxicación por nitrocompuestos con azul de metileno (este tratamiento es muy barato)

b-     Realizar un plan de limpieza de la zona erradicando las plantas de Astragalus que puedan estar disponibles para el consumo del ganado. En éste caso, considero que aunque es el método más trabajoso, la erradicación manual es la técnica más razonable, ya que los métodos de quemado (o rozado) y la aplicación de herbicidas son, desde el punto de vista de la conservación de los suelos, muy perniciosos, perdiéndose rápidamente cualidades del suelo que permitan cualquier tipo de cultivo posterior. Debe considerarse que ambas prácticas requieren un trabajo muy controlado, razón por la cual debe ser realizada por personal idóneo. Sugiero la organización de grupos  que realicen la “limpieza” sistemáticamente, cercando las zonas  libres de maleza y ampliando el vallado a medida que se amplía el área pastoreable.

c-      Realizar un programa de cultivo de forrajeras que permitan recuperar la capacidad productiva de los suelos y mejorar la oferta de pasturas para el ganado, seleccionando especies rústicas que sean de factible manejo.

 

 

Existe información acerca del uso medicinal de plantas nativas por los aborígenes para la cura de este mal. La práctica consiste en quemar plantas de “neneo” (Mulinum spinosum) . Según esta información, el humo producido por estas plantas al quemarse “cura” a los animales que lo respiran. Esta información no está comprobada científicamente, por lo que su validez es relativa. Aún así esta planta merecería, a mi criterio, ser estudiada con mayor profundidad desde el punto de vista medicinal.

Gastre
Chubut - Patagonia Argentina

madryn@madryn.com

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